Llevo aproximadamente 15 minutos revisando blogs “de referencia”, prensa de campanillas, sesudos editorialistas e incluso, tapándome la nariz, he abierto, oh si, Libelo Digital, y miren pocas veces un candidato ha cosechado tal nivel de unanimidades….en su contra.
Vale que el proceso de designación ha sido una de las mayores chapuzas políticas desde la segunda guerra carlista, e incluso si me apuran de la primera.
Vale que no se ha consultado a las bases del PSOE madrileño ( creo que en éste caso, afortunadamente), esa gran federación del PSOE que se distingue por, mmmmm, ayúdenme que no caigo. Ah si, que se distingue por su gigantesca capacidad para ostiarse unos a otros para ser jefes de la oposición y por su manifiesta nulidad para ganar alguna elección.
Vale que lo de Bono plegándose a los intereses de la prensa del movimiento ( movimiento sabrosón y en corpiño fucsia, pero movimiento al fin y al cabo) fue como para utilizarlo como asignatura obligatoria en Ciencias Políticas con el nombre “que es lo que NO se debe hacer en una campaña”.
Vale incluso que no les mole a ustedes el peinado de Miguel Sebastián o sus maneras sosegadas, pero miren ustedes.
Miguel Sebastián me gusta como candidato,en primer lugar, porque ha tenido las narices de presentarse como candidato donde otros ilustres se han acojonado, ole!
Me gusta Sebastián porque puede hacer pupita a Gallardón donde más le duele, que es en la gestión económica.
Me gusta Sebastián porque tuvo las narices de jugarse ( y perder) su puesto de trabajo por enfrentarse al entonces omnipotente Rodrigo Rato desde el departamento de estudios del BBVA.
Me gusta Sebastián porque es un profesional que ha demostrado su valía en la empresa privada, donde nadie te regala momios ni prebendas.
Me gusta Sebastián porque es avanzado en sus planteamientos sociales y responsable y académico en los económicos.
Y me gusta Sebastián porque no representa a ninguna bandería del PSOE madrileño, que es una garantía de independencia política y en su gestión.
A ver si el PSOE es capaz de mantener el mismo candidato durante más de dos confrontaciones electorales.
Más opiniones en: A sueldo de Moscú, Nada es inócuo, Fernando Jáuregui, Manolo Saco, Carmen Sanchez Carazo.














