Soy un fan del blog Periodismo Incendiario, y lo cierto es que Manuel Rico, su autor, se supera cada día, les dejo con su último post, los comentarios déjenselos a él, que para eso es el culpable.
El asunto político por excelencia es, sin duda, la desarticulación parcial del Movimiento Matacucarachas. Tras las primeras investigaciones del juez Baltasar Garzón, todo apunta a que dicha organización tenía activos tres comandos: el primero, formado por presuntos perito-delincuentes, ha sido desactivado completamente; el segundo, liderado por Eduardo Zaplana, permanece atrincherado en el Congreso y cada día pierde algún activista; el tercero, encargado del frente propagandístico y comandado por Federico Jiménez y Pedro J. Ramírez, se muestra irreductible. Las fuentes consultadas lo achacan a que Jiménez y Ramírez son quienes más tienen que perder en caso de que el Movimiento Matacucarachas declare el cese de unas actividades que les están generando importantes beneficios económicos.
La investigación judicial debe centrarse ahora en los presuntos perito-delincuentes, que nada más comparecer ante el juez Garzón han cantado como si vinieran de Guantánamo. Recordemos que el jefe del comando se llama Manuel Escribano Escribano y sus compinches son Pedro Manrique Manrique e Isabel López Cidad. Los tres están imputados por un delito de falsedad documental. No se descarta que, como hacen activistas de otras organizaciones, terminen denunciando que su confesión les fue arrancada por medio de torturas o presiones.
He aquí un breve resumen de lo acontecido:
1) En marzo de 2005, el jefe del comando (Escribano) entregó un informe con elucubraciones sobre la conexión entre los insecticidas hallados en un piso de etarras en Salamanca y en una vivienda de un islamista en Lanzarote. Al leer el disparate, su superior le pidió que eliminara las pajas mentales y Escribano se negó. Es más, el pájaro le indicó a su superior que reasignara la redacción del informe. Así se hizo. Y aquí está la clave: si Escribano recomendó a su jefe que encomendara el trabajo a otra persona, es obvio que sabía que su informe no era definitivo. Y, por tanto, no podía ser oficial.
2) Año y medio después, para dar apariencia de oficialidad al borrador redactado por el iletrado Escribano, los tres presuntos perito-delincuentes firmaron el escrito y se lo entregaron a un superior con la esperanza de que colara como documento oficial.
3) Al ser llamados a declarar por el juez Garzón, a los tres presuntos perito-delincuentes les entró una diarrea de tal intensidad que confesaron todas sus actividades. Empezando por el jefe del comando (Escribano), quien admitió que nunca habia aparecido el matacucarachas en bombas montadas por ETA y que la conexión que estableció entre la banda etarra y el 11-M era una mera elucubración.
Llegados a este punto, sólo podemos gritar dos palabras: ¡QUEREMOS SABER!
Queremos saber si los presuntos perito-delincuentes militan en algún partido o tienen relación con algún destacado político.
Queremos saber si los presuntos perito-delincuentes han visto incrementado su patrimonio durante los últimos meses.
Queremos saber si los presuntos perito-delincuentes, cuando firmaron el borrador en julio de 2006, estaban ya en contacto con algún periodista de El Mundo o con algún dirigente del PP.Los españoles tenemos derecho a saber toda la verdad. ¡QUEREMOS SABER!
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