Éste, su blogger de confianza, lleva unos meses tratando de entender la forma que los adalides de la conspiración tienen de construir su fantástico discurso, sus formas de movilización de incautos, sus estrategias para tratar de retorcer los detalles más estúpidos, las cosas más peregrinas en “pruebas de cargo definitivas”, de las que llevamos ya 4..y vendrán más, se lo aseguro. Para que todos lo entendamos, éste es el pentálogo del buen conspiranóico.
1.- La verdad no es importante, retuérzase la misma hasta que chille y eche la culpa al primero que pase por allí.
2.- Cuando las pruebas sean incuestionables, critique la fuente o fabrique usted sus propias pruebas corrompiendo a quien haga falta, funcioinarios incluidos.
3.- Cuando las pruebas creadas se demuestren falsas, desacredite al que ha descubierto la falsedad.
4.- Cuando ya no queden más argumentos, eche mano del pasado, ya sabe, GAL, FILESA, Roldan.
5.- Y ya en último caso, cuando todo falle y se encuentre uste acorralado, critique al corrupto sistema y monte alguna manifestación.














