Recordarán los lectores de ésta bitácora que Jose María Aznar , llamado con acierto “El hombrecillo insufrible” por mi admirado Manolo Saco , tenía la costumbre de iniciar el curso político con una partida de dominó en una tasca de Quintanilla de Onésimo (Redondo), provincia de Valladolid.
Cuentan que había bofetadas por participar ( y perder) la ya mencionada partida así como alabar tras ella la amplia visión estratégica dominera del nuevo centinela de occidente, lucecita del pardo y solícito guardián de Crawford Ranch, provincia de Texas.
Parece ser que Mariano Rajoy, ya al mando del volante del PP ( hasta que las FAES, Pedro José y Fedeguico demuestren lo contrario) ha dado un puñetazo en la mesa, se ha negado a desplazarse a Quintanilla de Onésimo ( Redondo) alegando su desconocimiento de tan noble y viril deporte y la ha sustituido por una exótica peregrinación penitencial solo para hombres en A Guarda ,provincia de Pontevedra.
Coincidirán ustedes conmigo, sagaces lectores, que muy mal tienen que andar las expectativas electorales y sociales de don Mariano, para que su primer acto político relevante del presente ejercicio sea subirse a un monte gallego, rodeado píos y circunspectos señores, para pedir ayudas al altísimo residente en el cielo, provincia de la eternidad.














