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Aló Presidente 2.0

Las cosas no cambian mucho; si acaso, cambian de apariencia. Eso es más cierto aún en lo político. Como ejemplo, el presidente Franklin D. Roosevelt quien se “inventó” la transmisión directa de sus propuestas al pueblo, mediante charlas semanales por radio, las conocidas fireside chats que ahora se pueden releer, gracias al invento de la red de redes, más de 70 años después de haberlas pronunciado.

Sin duda, fue un golpe de efecto magistral, y además por partida doble: primero, que con ello transmitió la impresión de estar en la onda – en sintonía con el avance tecnológico. Y por supuesto, la radiodifusión de sus discursos (que él supo hacer con una entrega excelente) le permitía eliminar de golpe el filtro editorial de la prensa. Pero es que al comunicarse directamente, con su propia voz, daba además una sensación de inmediatez, de contacto directo con el presidente. Teniendo en cuenta los tiempos de la Gran Depresión que corrían, esa sensación de poder conectar con el dirigente del país aupaba también la impresión de confianza que el propio Roosevelt se esforzaba por radiar.

Varios de sus sucesores intentaron explotar esa idea del doble efecto mediático. Conocido es el caso de John F. Kennedy quien no sólo supo utilizar la televisión como novedoso arma de convicción masiva para derrotar a su contrincante Richard M. Nixon en los debates, sino también – una vez en el puesto – dirigirse según conveniencia mediante la pantalla chica o la radio al pueblo para corregir una situación adversa. Ahí está su famoso discurso que pronunció instantes después de jurar el cargo, o el discurso que pronunció ante la Asociación de Editores de Prensa, tras el debacle de la invasión de la Bahía de Cochinos, o el discurso en el que por vez primera esbozó su visión para una relación pacífica con el otro lado de la Cortina de Hierro.

Tanto Roosevelt como Kennedy supieron usar con inusual maestría los medios de información masivos, para proyectar lo más directamente posible sus ideas. En el caso del próximo presidente Barack Obama, no cabe duda sobre la extraordinaria capacidad para sacar el máximo rendimiento, sobre todo en sus discursos preparados, para transmitir sus mensajes a la perfección, con un exquisito empleo del medio que en los últimos diez años revolucionó las comunicaciones – y hasta las relaciones personales: la red de internet.

La disponibilidad de servicios como YouTube ofrece una posibilidad de comunicación que se salte hasta el propio canal informativo. El propio eslógan de YouTube lo deja bien claro: broadcast yourself – transmite tú mismo. Su uso, más allá de como instrumento de comunicación interpersonal, como herramienta de comunicación institucional estaba ahí esperando al primero que se lanzara en este país, en EE.UU.

Y efectivamente: el presidente electo Obama se lanzó. Sin pestañear, directamente después de excusarse en la cumbre del G-20 indicando que “sólo hay un presidente a la vez” irrumpió ayer en YouTube con un mensaje arropado con toda parafernalia institucional – hasta el emblema o “sello” oficial de la presidencia del país – con un discurso de anticipo a su presidencia. Lo interesante es que el discurso breve (de poco más de tres minutos y medio de duración) va encabezado por una afirmación-promesa contundente: “Su discurso semanal del presidente electo” (el énfasis lo puse yo) que avanza una entrega cada semana:

Como recuerda bien ese artículo de La Vanguardia, no es Obama ni el primero ni el único tirando de internet para dirigirse directamente a “su” audiencia. Pero sí es digno de mención la recepción del vídeo: en estos momentos, al día de su difusión, ya fue visto por casi 450.000 personas. Y una vez más, destaca la enorme proyección que tiene este presidente electo sobre el escenario internacional, a la vista de los datos de audiencia propiciados por YouTube sobre ese discurso:

Es francamente impresionante ver la espectacular acogida de este primer discurso.

Sin embargo, hay algo bastante menos impresionante: el uso de la herramienta de YouTube como clásico megafono, en lugar de comunicación bidireccional. Algo que hace recordar a algún otro mandatario a quien le gusta sobremanera no sólo aparecer sino acaparar un medio de comunicación masiva (y unidireccional) con un canal prácticamente propio en televisión. Ya saben a quien me refiero, en el título de esta entrada.

Aquel vídeo de Obama ni permite al ¿yutuvidente? expresar su apreciación (tiene el “rating” apagado) ni su opinión (los comentarios están desactivados) por lo que deja una sensación bastante pobre de enchufado con el medio y su filosofía de internet. Veanlo:

Me parece que este aspecto está recibiendo bastante poca atención – y eso que me parece harto significativo para un “presidente 2.0″ como alguno ya le llama. Esta triste confusión de las características del medio de internet con los tics de “controlar” que acompaña la visión “anticuada” da más bien una impresión que eso de cambiar seguramente da esperanzas, ma non troppo.

Lo dicho: en política, si acaso cambian, las cosas cambian más bien de parecer.

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6 Comentarios

  1. Publicado el 16 de noviembre de 2008 a las 13:35 | Enlace permanente

    Uno de los temas que más me apasiona éstos días, es cómo una relación más horizontal puede hacer que la realpolitik se salga del atolladero en que estamos metidos.

    La campaña de Obama ofreció montón de datos y alguna esperanza. Pero como dices, las cosas no cambian inmediatamente, ni cambian tanto de un sólo tiro. Es natural que el gobierno de Obama sea lo que llaman “cauteloso”. La cautela no solo elimina peligros, sino también oportunidades a veces cruciales.

    En todo caso seguimos pendientes. Saludos desde la tierra de los “Aló predidente”.

  2. Carlos Montenegro
    Publicado el 16 de noviembre de 2008 a las 13:56 | Enlace permanente

    Estimado Alvaro:
    No te olvides que las cosas deben cambiar, para que puedan seguir como están.
    Saludos desde Argentina,
    Carlos

  3. Publicado el 17 de noviembre de 2008 a las 03:48 | Enlace permanente

    Evidentemente, hay que cuidarse de no buscarle cinco pies al gato cuando, hoy por hoy, quedan más de dos meses hasta jurar el cargo. Sin embargo, sí me parece oportuno hacer un ejercicio de cautela, si acaso a modo comparativo con la noche electoral del 14-M del 2004, en la cual ¡en esa misma noche! se lanzó un lema que sirvió tanto de celebración como de advertencia, el famoso ¡no nos falles! Sin entrar en más detalles, aquí sólo remito a la sensación de aperturista y modernizador que me parecen aplicables, más aún por las propias promesas hechas en materia tecnológica.

    Si se sirve de un determinado medio, en aparente confirmación de su saber y conocer los tiempos modernos, también cabe esperar que se marquen distancias con el trato tradicional más enfocado en controlar la difusión del mensaje, que en el efecto del mensaje en sí. Y ese es el único objeto de mis observaciones: que mandan tanto el contenido, el contenedor y el contexto – aquel último que los profesionales de la comunicación conocen también como el Umfeld de un determinado medio. Desoírlo sería, creo, un error tan innecesario como peligrosamente contraproducente… Ya saben: quien avisa…

  4. Publicado el 17 de noviembre de 2008 a las 13:45 | Enlace permanente

    Obama ha hecho guiños constantes a los “padres fundadores” en sus discursos, fueran republicanos, como Lincoln o demócratas (creo que era demócrata) como Jefferson.

    Pese a que veo un poco rancio alabar de forma tan mesiánica a esos padres que “hicieron” los EEUU hace ya unos cuantos años, funciona en ese país, sobre todo en los discursos más multitudionarios.

    Ahora le hace un guiño a los programas de radio de Roosvelt, que al parecer, los hizo para publicitar las noticias de su New Deal, o al menos eso he leído por ahí.

    Resulta que ahora es un presidente afroamericano, que haciendo historia, mostrando (ya sea por pura estrategia política o no) eso de que en EEUU todo es posible (incluso comprar armas y munciones en un simple supermercado), el que en una nueva crisis económica (más compleja que la del 29), usa la misma herramienta de uno de los presidentes más estimados por la población de EEUU, Roosvelt, para publicitar sus medidas, eso si, con las nuevas tecnologías.

    Si es grave sin embargo que no permitan los comentarios o las críticas o la valoraciones. Supongo que en cierta medida lo han hecho para evitar tanto mala publicidad como comentarios racistas o que inciten al odio, ya que si fueran muchos, serían difíciles de eliminar por los moderadores.

    En otras versiones de Youtube, capturadas, algunos usuarios ya dicen que es un lavado de cerebro, que no sirve para nada, que Obama es un mal presidente.. (y eso que ni ha tomado posesión) y cosas así. Para mi no difiere mucho en lo de Aló Presidente, salvo en las formas, y sobre todo, en el tiempo.

  5. Publicado el 18 de noviembre de 2008 a las 04:55 | Enlace permanente

    Efectivamente: la cuestión está en aquel “detalle” de deshabilitar precisamente la función esencial de intercambiar ideas, propuestas, opiniones, etc. Quizá haya quien piense que resulta bien justificable tal decisión, a la vista de un posible tsunami de maleducados que dejen su particular barbaridad patente, cosa que resultaría harto complicado moderar. Además, siendo YouTube un medio bien conocido y bien dispuesto para el propósito (léase: suficientemente difundido entre usuarios de la red como para poder “encontrar” con facilidad el vídeo, a la vez que siendo muy bien capacitado para aguantar el previsible tirón de audiencias) la elección de YouTube primaría por encima de la “secundaria” función de comentar y valorar el (los) vídeo(s) que el presidente electo desee difundir.

    Pues bien, explicaré por qué ni me convence ese argumento, ni me parece reflejar un “estar bien puesto” en eso que llamamos el dospuntocerismo.

    Primero, el aspecto práctico de moderación: si lo que prima (o figura ahí arriba en los criterios de selección del medio) es “controlar” el entorno del vídeo, hay una solución muy simple: no colocar el vídeo en YouTube, sino difundirlo en el propio sitio del presidente electo, que es http://www.change.gov (no podría tener otro nombre el dominio, claro está).

    Y si piensa que eso colapsaría la capacidad de su servidor, se equivoca: ahí está la vasta y encima baratísima infraestructura de servidores de “contenido bruto” de Amazon, por ejemplo mediante AWS (sobre el que apunté no hace mucho que debería ser mucho usado más en Europa, para abaratar costes y aumentar capacidad de distribución de contenidos de banda ancha) y que emplea el servicio Vimeo (alternativo / competidor de YouTube) como la espina dorsal de toda su red. Una solución así es, a la vez, muy asequible y tremendamente fiable – y sobre todo: transparente, ya que sólo los vídeos se colocarían en tales servidores de contenido, como AWS, mientras que el sitio “contenedor” (p.ej. http://www.change.gov) sería otro.

    O sea que, técnicamente, sí se puede (me perdonarán la sonrisa socarrona, espero…)

    El argumento de la “notoriedad” y “facilidad de acceso” de YouTube me parece, francamente, rayar el ridículo. Si, supongamos, un servidor se propusiera dirigirse semanalmente a la nación, sí que sería hasta necesario el buscar un sitio con más probabilidad de exposición a audiencias, para darles al menos una mínima oportunidad de toparse con mi mensaje, aunque sea accidentalmente. A mí no me conoce (casi) nadie y por eso no sirve el “atractivo” de usar mi propia bastante desconocida bitácora para la ideada proyección internacional. El presidente electo Obama sí tiene, digamos, un cierto grado mayor de fama. Por ello, el mero anuncio de ofrecer en “su” sitio un discurso de acceso libre y permanente, seguramente atraería un grado de atención y visitas (sobre todo en EE.UU., donde la blogosfera arde cada vez que abra la boca) que probablemente atrearía audiencias parecidas a su sitio actual en YouTube (por cierto: en estos momentos, ya va por ¡779.995 visionados!).

    Es más: en su propio sitio tendría mucho más libertad de colocar el vídeo (y todos los que sigan) a su antojo, colocados juntos, por temática o cualquier otra organización deseada. Mucho más que las (lógicas) reducidas opciones que ofrece YouTube de “hacer a su medida” la presentación del vídeo.

    Total: no me encaja ni me convence ninguna de las dos supuestas razones por colocarlo en YouTube.

    Ah: y si de veras prefiere no mojarse con eso de permitir comentarios y/o valoraciones, con simplemente omitir esa posibilidad evita incluso la posibilidad de observar que lo desactivó. Finalmente, las funciones para “compartir” (aquello que prefiero llamar la conectividad de un sitio con su audiencia) mediante esos botoncitos que permiten enchufar una entrada (o vídeo) a sitios sociales como FaceBook, MySpace, Technorati, Digg, etc. se puede, hoy en día, conseguir sin problema alguno. Lo ven en acción en esta misma bitácora, NetoRatón.

    Más que probablemente, creo, es cuestión de un “descuido”, el no haber caído en las connotaciones no positivas de colocar los mensajes semanales en YouTube al tiempo que se niega ¡encima visiblemente! la posibilidad de comentar. Creo además que se apuntó a YouTube más bien por la marca que por otra cosa; un ingenuo (e inofensivo) caso de engancharse a un tren 2.0 marchando a plena velocidad. Creo que eso es, y poco más; dudo muchísimo de haber intenciones “maquiavélicas” de control absoluto. Aunque algo de eso sí que hay, desde luego no es tan oscuro como podría pintarse.

    Por eso creo que más bien se trata de un desliz ingenuo.

    Ahora bien, con los doscientos consejeros que Obama tenía cuando sólo estaba haciendo su campaña electoral… ¿de veras no podrían buscarle un par de lumbreras mayores para asesorarle bien en estas cosas locas de la intenné tropeliocero? Al final, el error está en su equipo, y en la gerencia de su estructura. Si no enmiendan sus tics de gestionar la comunicación 2.0 como hacen con medios tradicionales, pasan cosas como éstas.

    Mister President-Elect: “to correct is from the wise” como dice mi diccionario fromlostiano.

  6. Publicado el 18 de noviembre de 2008 a las 04:59 | Enlace permanente

    Ah, un apunte final: según mis cálculos, y suponiendo que efectivamente ha sido visto unas 800.000 veces, ese primer vídeo ha generado la friolera cantidad de aproximadamente ocho terabytes de tráfico. En cuestión de días además.

Un Trackback

  1. Por Obama y el primer Gobierno 2.0 on 16 de noviembre de 2008 a las 21:39

    [...] una demostración de que quiere seguir utilizando las plataformas de participación, pero como bien comenta César no utiliza todo el potencial, y de manera adrede. Además ya comenzó a delinear sus [...]

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