
En estos días de zozobra de los mercados financieros, muchos economistas y analistas nos iluminan cada día desde la prensa seria con predicciones y previsiones que, indefectiblemente, tienen el mal gusto de no cumplirse.
Si nos vamos a la deficición canónica sobre el concepto “ciencia”, uno de los elementos que una disciplina humana necesita para ser así considerada es su caracter de predictibilidad, esto es:
“La aplicación de esos métodos y conocimientos conduce a la generación de más conocimiento objetivo en forma de predicciones concretas, cuantitativas y comprobables referidas a hechos observables pasados, presentes y futuros. Con frecuencia esas predicciones pueden formularse mediante razonamientos y estructurarse como reglas o leyes universales, que dan cuenta del comportamiento de un sistema y predicen cómo actuará dicho sistema en determinadas circunstancias.“
¿Y no será, que nos la están dando con queso, y que todo eso a lo que llaman pomposamente “ciencia económica”, sometida a los dogmáticos apriorismos del ultraliberalismo no deja de ser algo así como una nueva teología?.
Una nueva religión en el que la “no intervención del estado” es el primero de sus mandamientos. Una nueva teología en la que axiomas como “autorregulación del mercado” o la famosa “mano invisible” comienzan a parecerse peligrosamente a los artículos de Fe del catecismo del padre Ripalda donde se nos decía que “Dios es uno y trino” y “al tercer día resucitó”.
La física -una ciencia como dios manda- nos enseña que si lanzamos una pelota de acero de 2 kilos desde la torre de Pisa, tardará 4,1 segundos en llegar a tierra. La economía no es capaz de decirnos la velocidad de caida de nuestro modelo económico construido desde planteamientos teológicos tan rígidos que ni siquiera un fundamentalista sufí podría suscribir sin sonrojo.
¿Cambiaremos las cátedras de macroeconomía por oráculos y las de microeconomía por talleres de lectura del vuelo de las aves? ¿Tendremos que eliminar el nobel de economía y sustituirlo por una cena de Druidas bajo el muérdago de las piedras de Stonehenge?















8 Comentarios
César, las cátedras de macroeconomía son oráculos desde hace mucho tiempo…
Otra muestra de la ignorancia de los periodistas sobre las ciencias sociales, y la economía.
Me estoy hinchando de oir y leer estupideces económicas. Y es que de economía deberían escribir economistas, incluso en los guiones de los noticiarios y en las secciones de los diarios escritos.
Por poner un ejemplo la bolsa no es macroeconomía, siquiera es economía, es simplemente un mercado de valores, tan expuesto a infinitas variables como el mercado de la oliva, por poner un ejemplo. La bajada de un 25% sólo significa que el valor hipotético ha bajado – ningún valor en grandes cantidades puede liquidarse en el parquet, pues los títulos negociados al día son ínfimos. Es más ahora muchos valores han pasado a ser más rentables si miramos sólo los dividendos, y no el comportamiento de subida de la cotización. El que viva de los dividendos sigue estando igual.
de lo que nadie habla es de economía, porque no saben, y porque no escuchan. Lo grave de esta crisis es que a muchas empresas SOLVENTES no les descuentan papel, osea no pueden vender a plazo suficiente volumen como apra seguir siendo rentables. Y que esto implica una bajada de la demanda, no sólo de los consumidores. A pesar de lo que está cayendo sólo va a bajar el PIB en unas décimas, y quizás sin tanto titular ignorante y escandaloso los ciudadanos no caerían en la paradoja de la frugalidad. O sea restringir su consumo en éocas de crisis lo que en si mismo ahonda y genera más crisis.
No es cierto que la física dé los mismos resultados para el experimento que planteas, pues en la torre de pisa las condiciones de humedad del aire, y viento no son constantes y no son controlables. En todos los supuestos económicos se empieza con el latinajo “ceteris paribus” válido para cualquier ciencia, pero que en condiciones no controladas es imposible de obtener, por lo que si es explicable todo científicamente, aunque no es tan fácil de predecir ¿Acaso no se equivocan constantemente los hombres del tiempo?.
Todos los economistas saben que existen ciclos, o sea que van a haber crisis, si o si, cuando cuanto y como, no se puede predecir a corto plazo, pero si a medio.
Todos los economistas sabemos que el mercado NO se autoregula, que eso es sólo una milonga financiada por los que se benefician de la falta de regulación, simplemente, la derecha, y el electorado se ha creído tanto su argumento que lo ha llevado a tal límite que ha ocasionado una crisis financiera, no del sistema productivo, que sigue estando sano, de momento, aunque afectado por la enfermedad de su vecino puede contagiarse.
Al matrimonio hombrefrito – Friedman – le dieron hasta un Nobel, de economía, cuando defienden que a una empresa contaminadora, el mercado la castigará y le obligará a ser limpia, y que no hacen falta por eso normas anticontaminantes. Obviamente eso no es ciencia económica, eso es propaganda pseudocientífica, y lo malo es que algunos estudiantes se la creen. Pero lo normal es estudiar muchos autores, y si aplicas la econometría y la propia realidad a las teorías, descartas rápidamente las mentirosas o propagandísticas.
en el higado, uno dos, sin pausa.
es el momento de poner en cuestion todos los presupuestos de un mercado ultraliberal que ha justificado una distribucion aberrante de la riqueza, la merma del estado, la desaparicion del estado del bienestar, la sumision de la politica (y de cualquier otra cosa) a la economia y la creacion de una casta de intocables, altos ejecutivos, seres de otro planeta que llevan a la quiebra a sus empresas y ganan dinero con ello.
Es momento de decirlo alto y claro, y es momento de que la derecha se encoja: su modelo fracaso.
Toca uno humano, basta de modelos divinos.
Por cierto, para culturizar a los periodistas, en macroeconomía no se enseña lo que creéis, y quereis decir, es en política económica. Que es la asignatura que se dedica a explicar las medidas a tomar para ir equilibrando la economía desde los gobiernos. En macroeconomía sólo se explican como entender los índices e indicadores macroeconómicos, como el deflactor del PIB como mejor indicador de la inflación, aunque periodísticamente, llaméis inflación al IPC que no es más que un índice, pues la contabilidad nacional tarda más que una encuesta.
O sea la Macroeconomía, viene a ser la contabilidad nacional, y la política económica las medidas para que esta vaya mejorando a medio plazo, y otras de control a corto plazo.
Las dos políticas económicas son la fiscal y la monetaria, la monetaria está en manos de BCE, la fiscal está repartida. La fiscal no sólo es cómo y cuanto impuestos se recaudan, sino como se invierten.
Las CC.AA. que hayan invertido en modernizar sus sectores productivos notarán que tienen menos problemas de desempleo por poner un ejemplo.
La economía se mueve, en gran medida, a base de estupideces, errores y puros vicios personales, ergo, no es ponderable científicamente hablando, y mucho menos predecible.
Se pueden manejar cuatro o cinco palancas tangibles, el resto es puro azar… lo malo es cuando, como bien dices Cesar, esas cuatro o cinco palancas tangibles las convierten en algo tan impracticable como la Teología Neoliberal, que como el comunismo, es una religión más.
La economía siempre será algo sustancialmente humano e impredecible, pero por lo menos, los Estados deberían manejar las cuatro o cinco correas que tienen, desde una óptica puramente técnica, dejando las religiones para los altares.
Amigo Netoratón: sin querer ser pretencioso, y en aras de sumar argumentos a tu causa, te informo de que hace un par de días publiqué una entrada similar en torno a la validez del concepto CÉTERIS PÁRIBUS, del que esperamos la oportuna explicación del augur TRIMEGISTO:
http://mesabemal.blogia.com/2008/101001-ceteris-paribus.php
Como dije yo en otro blog, el neoliberalismo se ha sustentado en cosas que parecen más dogmas de fe que en ciencia. Así pues, ciertos economistas han sido más unos abogados de parte ventajistas que de otra cosa. Y que han sido retribuidos con jugosos puestos en Consejos de Administración bien remunerados.
Y estos neoliberales, tan creciditos en épocas de vacas gordas, han creído en su libre mercado como hooligans, hasta que cuando les han venido mal dadas han pedido que el Estado les ayude, como un niño malcriado cuando ha hecho una tan gorda que no puede disimularla ni arreglar la gamberrada por sí misma.
Y ahora es cuando el niño malcriado tiene que pasar la factura a papá Estado por las tropelías cometidas. Y pongo el símil del niño malcriado porque, a pesar de las barbaridades cometidas, que nada tienen de cosa de niños, los neoliberales han resultado tener una actitud infantil. Y ese infantilismo cae en dos aspectos de fondo y de forma.
De fondo porque creer en la autoregulación natural de unos mercados con tendencia a los oligopolios es digna de un tonto o de alguien que nos toma por idem.
De forma porque las reacciones histéricas de gente de pensamiento de derecha liberal son dignas de mejor causa. Leerse las columnas de ciertos columnistas de derechas es un claro ejemplo de ello.
Volviendo al tema puramente político, ¿han visto lo calladitos que están ahora tipos como Rodrigo Rato como las respuestas evasivas y contradictorias del otrora reputadísimo Allan Greenspan? Lo dicho, la gente es muy prestigiosa hasta que deja de serlo. Y es que la realidad es tozuda.
le he pedido a tu amigo marc vidal que monte una secta y le recemos a el como mesias