Sostiene mi buen amigo Antoni Gutiérrez-Rubí en su artículo publicado hoy en El País que los partidos políticos se encuentran en una suerte de efervescencia digital previa a sus congresos, aquí les dejo algunas de sus ideas:
1.- La red palpita mientras las estructuras de los partidos languidecen
Existe una fuerte convicción de oportunidad inaplazable. Las dificultades sociales y políticas a las que debemos enfrentarnos, en lo local y global, exigen que el talento y la creatividad latentes en la Red penetren y revitalicen las estructuras de los partidos democráticos para actualizar su concepción básica: la de servicio público. Hay hambre -y urgencia- de nuevas ideas para los nuevos desafíos. Y la Red palpita mientras las estructuras partidarias languidecen. Hay quien lo intuye y hay quien no quiere verlo aunque lo sabe.
2.- La sociedad ha superado el modelo territorial de los partidos
Las Casas del Pueblo no ofrecen hoy para muchos ciudadanos ningún atractivo, ni como espacio de socialización, diálogo o representación, ni como espacio de activismo político. Se han quedado casi sin pobladores y no reflejan la pluralidad sociológica y cultural de su entorno (especialmente en contextos urbanos). Mientras tanto, las causas y las ganas por comprometerse crecen en nuestra sociedad.
3.- El miedo al cambio: las estructuras tradicionales defienden el control.
Hay miedo a que lo digital desborde y contamine. Algunos dirigentes, incluso jóvenes dirigentes, creen que los culos de hierro y los brazos de madera (en alusión al control orgánico de las asambleas de discursos interminables y votaciones unánimes) son más democráticos “porque la gente está presente y da la cara”.
4.- Ni dogmas, ni reclutamiento ni correas de transmisión
En este fuego cruzado, a algunos dirigentes tan sólo les tienta canalizar la energía de los activistas digitales para instrumentalizar su capacidad movilizadora, pero lateralizando su protagonismo y liderazgo. Creen que el espacio digital hay que colonizarlo, sin comprender que de lo que se trata es de influir y dejarse influir. Pretenden convertir lo digital en un nuevo espacio dogmático o de reclutamiento, pero así sólo se encontrarán con redes vacías de vitalidad
5.- Ni ciber-militantes ni ciber-simpatizantes, simplemente activistas.
Así que no estamos hablando simplemente de nuevos militantes (cibermilitantes) o de un nuevo campo de batalla política (la Red), no se trata de nuevas herramientas (blogs, wikis, twitter, redes, videopolítica…). Tampoco se trata tan sólo de nuevas herramientas (blogs, wikis, twitter, redes, videopolítica…). Ni tampoco se resuelve esta cuestión con una nueva “sectorial” (la de la sociedad del conocimiento y la información). No, no hablamos sólo de tecnología. Hablamos de la política del futuro.
- Sostengo con Antoni todo lo que dice, y además añado que los partidos políticos no están sabiendo entender la red, que analizan el activismo en internet desde parámetros analógicos, y por tanto, yerran.
- Sostengo que sus estructuras y mesocracias actuales no están preparados para asumir una participación que dinamita sus nodos de distribución de información. Que no están preparados para pasar desde la consigna de obligado cumplimiento al convencimiento argumentado y distribuido.
- Sostengo que los partidos aún no han valorado que la red aporta una economía de la atención diferente a la analógica, que no han asumido que la red responde a arquitecturas participativas efímeras.
- Sostengo con Antoni que desde el dogmatismo y el dirigismo los partidos solo se van a encontrar con redes vacias de vitalidad. Que tienen que cambiar su vector de aproximación a la realidad de la red si no quieren vivir en la constante contradicción de contraponer un discurso “matrix” con una realidad y unas actitudes “Berlinguer”.
- Sostengo finalmente que mientras los altos cuadros de mando de los partidos comienzan a dar pasos para adaptarse a esta nueva política, los cuadros intermedios hacen de freno constante a las mismas, impidiendo con sus actitudes que el cambio real comience a producirse.
Felicidades, Antoni.
También lo comentan Raúl Pleguezuelo , Rubèn Novoa y Ana Concejo














10 Comentarios
Un artículo muy acertado. Hay un peligro, en todo caso, que puede acechar al ciberactivismo, sobre todo después de la campaña de Obama. Y es que los partidos vean en internet una forma de captar votos, más que una forma de conversar y de militar. Pero bueno, para evitar ese riesgo estamos nosotros, ¿no?
Exacto Don Roberto, al menos, el pataleo lo tienen garantizado.
Don Cesar respecto al ultimo párrafo y lo “de los cuadros intermedios” ¿no ha sido siempre así?
Pregunto desde la ignorancia, porque no he conocido la vida de partido desde dentro. Pero si la de bastantes militantes. Y siempre me dio la impresión que había un paralelismo con el mundo de la empresa. A fin de cuentas se trata de personas y organizaciones.
Don Adrian, así es, la mesocracia es por definición refractaria a cualquier cambio, más aún si son cambios de calado como el que estamos hablando
Yo creo que se dan doss factores: a)miedo, y b)no lo entienden, dudan entre obviar la red y dominarla sin saber que ni es lo uno ni es lo otro.
Hace falta mucha, mucha pedagogía.
Doña Viramundeando, mucha pedagogía y quizá algo de Napalm
Es cierto queda mucho por “evangelizar”. Los más importante es que la participación sea on u off line nunca debe verse como un riesgo sino como una oportunidad. Me comprometo a ser perseverante
El artículo de G-R es acertado, conveniente y nos llega en el momento preciso.
Sostengo el comentario que dice”que los partidos políticos aún no han entendido las posibilidades que ofrece la red . Y tambien lo de “activistas”, de Rubí
Creo que estamos en un momento mucho más trascendente de lo que somos capaces de entender. Los pasos que se están dando por parte de algunos deberían conducir a una transformación profunda de la forma de organizarnos y articular la participación ágil y vital de la sociedad en la toma de decisiones. Quién de el primer paso tendrá una notable ventaja en esa carrera. Y parece que hay quien ya lo ha asumido.