
Antes apunté que los caucus de Iowa, al margen de su enorme y espectacular pancarta de inauguración, sobre todo aclaran el campo de la contienda electoral. Pues bien, no defraudó: se cribaron con bastante claridad los que pueden descartarse total o casi totalmente, de aquellos que lograron avanzar al siguiente escenario de Nuevo Hampshire.
Por partes:
- La asistencia entre los demócratas fue absolutamente espectacular: más de 220.000 participantes. Para ubicar la magnitud: en los caucus republicanos, y encima en un estado que tiende a votar por ellos, participaron sólo poco más de 91.000. Sin duda, esta elevadísima asistencia ha ayudado sobre todo a Obama, especialmente la elevada participación de los jóvenes, quienes tienden a apoyarle a él, por encima de Clinton o Edwards.
- Edwards ha obtenido, sobre todo, los réditos de su estrategia de seguir la pista de Dick Gephardt, el candidato que hasta las elecciones del 2004 tuvo su base principal en el apoyo de sindicatos “de cuello azul”: y es que Iowa tiene un perfil económico bastante industrial.
- Tampoco hay que olvidar que Edwards ha dedicado un tremendo esfuerzo a Iowa, estado al que dedicó numerosas visitas: un mínimo de dos veces a todos y cada uno de los 99 condados. Todo un monumento a la perseverancia, pero el buen resultado obtenido en los caucus ahí está.
- A Clinton le pasó factura, al margen del enorme y obviamente exitoso esfuerzo de la campaña de Obama por motivar a los jóvenes, también el frío: ayer, las temperaturas mínimas rondaban los 20 bajo cero, y las máximas los cero grados. Añádase las larguísimas sesiones de varias horas en pie de los caucus, y las condiciones de sauna de los caucus, con tantísima gente que lógicamente venía bien abrigada, y vemos un acontecimiento poco apetecible para los mayores de edad, entre quienes Clinton precisamente tiene un apoyo importante.
- A Huckabee le ayudó, más que sus propios esfuerzos, el enorme recelo que suscitó el auge anterior de Romney entre los evangélicos de Iowa, estado en el que tienen un peso muy particular. Y no precisamente por tener una visión progreguay (más bien lo contrario, Romney es considerado socialmente muy conservador) sino por su condición de mormón. En los programas de tertulia y comentario (los “talk shows”), sobre todo en las estaciones “cristianas”, la suspicacia hacia el mormonismo fue un hilo conductor en los últimos meses.
- Similar al caso de Clinton, Romney sufrió la consecuencia de una participación baja de votantes republicanos claves para él: el bloque de republicanos conservadores pero moderados, muy desilusionados y desmotivados por lo que todos sabemos y vemos tras dos términos de Bush. Si bien es muy posible (y bastante probable) que un número sustancialmente mayor de ellos participará en las elecciones “reales” del mes de noviembre, desde luego no están como para entusiasmarse y meterse a fondo en el jolgorio y jaleo de los caucus. A falta de ellos, los más reaccionarios (y más motivados) pudieron dar su voto táctico de castigo a Romney, favoreciendo así a Huckabee.
- Otro fenómeno que vimos, tan espectacular como en el fondo preocupante: el tercer lugar conseguido por Thompson, el candidato con una campaña prácticamente invisible en Iowa, pero a quien casi todo el mundo le conoce por su papel de fiscal en Law & Order ¡y eso que fue senador por Tennessee! En un principio, cuando presentó su candidatura, muchos intuían que su fama televisiva le iba a servir de enorme ayuda. Pero entre todo el ruido casi ensordecedor de las campañas, más su propio bajo perfil en Iowa, todos nos olvidamos de eso. Pues bien, los votantes republicanos nos recordaron del peligro de marear el sentido de orientación común, así como la tremenda importancia de las primeras impresiones – por poco sentido que tenga su resultado.
- Volviendo al caso de Clinton, con un punto que no creo que tuvo gran impacto sobre la campaña de Clinton es el miedo o la antipatía a la noción de sucesivas administraciones Bush – Clinton – Bush – Clinton. Si bien es cierto que este argumento circula con insistencia, tampoco hay que olvidar su origen: el feudo de independientes y republicanos desafectados con su partido tradicional. Las connotaciones negativas de “escándalos” de Bill Clinton sobre todo se ceban entre ellos. Pero es que los caucus en Iowa son cerrados; sólo votantes registrados como afiliados al mismo partido pueden participar en su caucus, por lo que desaparece ese efecto en el caso de los demócratas, con recuerdos por lo general mucho más positivos del marido de Clinton. Además, tanto Edwards como Obama tienen un perfil muy bien definido, cada uno con un fuerte núcleo de seguidores y que no compite con una demografía igual con Clinton; por eso sí tiene lógica que sea usado como arma arrojadiza por ellos (o sino, como refuerzo de simpatías declaradas por uno de ellos), ya que al fin y al cabo se postulan como “alternativas”, pero no creo que sirve como un argumento que apele por méritos propios; no entre demócratas “indecisos”. Mi peculiar tesis es que “indecisos” se rigen por argumentos efímeros y viscerales, no por consideraciones de filosofía o ética (como es el argumento anti dinástico). Por otra parte, el caso de Thompson demuestra que el capital electoral de “una cara conocida” tiene un peso enorme, en este caso de contrapeso. Finalmente, podemos también dar la vuelta al argumento: el mismísimo caso de la reelección de Bush hijo demuestra con nitidez que el argumento negativo (”todos menos otra vez Bush o Clinton”) no tiene una fuerza decisiva.
- Los demás demócratas (Richardson, Biden, Dodd, Gravel y Kucinich) son historia. En el caso de los republicanos, creo que lo mismo se aplica a Giuliani (que se centró en un estado que viene más tarde en el ciclo, cuando la carrera ya tiene dinámica de peso propio, llegando por ello demasiado tarde) y, afortunadamente, Hunter – el otro republicano con talante de xenófobo, aunque menos conocido que Tancredo quien ya abandonó, y Paul que sigue con vida política.
- Hablando del tema, y entre quienes están en la UCI electoral entre los republicanos, destaco a McCain (más que nada, creo que es víctima principal del efecto / candidato Thompson), y Paul. Ron Paul puede dar una tremenda sorpresa en Nuevo Hampshire, ya que es el estado por excelencia de los liberales, entre quienes resulta muy atractivo. Y además de New Hampshire está Nevada, que también tiene un fuerte componente liberal. Nunca se sabe, pero con Ron Paul se puede, quizá, dar el caso del rebote espectacular. Por supuesto, Romney está tocado, pero su segundo lugar en Iowa dista de una derrota mortal; al igual que Clinton y Edwards, considero que Romney todavía tiene opciones serias, aunque se las juega en Nuevo Hampshire.
- El punto más interesante, para mí por lo menos, es que Barack Obama ha sido, sin duda alguna, el que con mayor precisión y acierto ha utilizado la red de redes como un arma perfecto: no solo en su sitio (sin olvidarse del trabajo de verdad que hay que hacer), sino al máximo rendimiento. Se ganó su sprint ganador en Iowa a pulso. Sin más: ¡chapó!















Un Comentario
Me encanta, como ando algo desinformado sobre el tema me ha venido de perlas este resumen de todo lo que va pasando
Gracias!
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¿Por qué ganó Obama?…
Excelente análisis de Netoratón sobre las causas de la victoria de Obama en el primer round de las presidenciales en Estados Unidos….