Si no esta inventado habría que hacerlo,me refiero al verbo “Dominguear”, es decir, levantarse tarde , tardísimo, desayunar con tanta calma que incluso puedes permitirte el lujo de tener que calentar varias veces el colacao y tratar de que ,con tu poder mental ,el cruasan se unte solo de mantequilla y se moje en ( alehop!) acrobático salto en el cacao…con nulo éxito ,claro.
Dominguear significa que tu máxima preocupación consista en decidir si te duchas o no antes de salir a por el periódico , o en comprobar como tu desorden vital ha conseguido crear una cierta belleza en la forma de apilar ropa sucia y cajas vacias en una suerte de catedral constructivista dedicada a alguna advocación de amplias tragaderas estéticas.
Dominguear es el “aggiornamento” e hispanizacion militante de “il dolce far niente” , es cambiar desayunos con diamantes por cervecita y boquerones mientras lees las paginas de deportes de casi cualquier diario.
Es vaqueros, calzado cómodo y no tener que preocuparte excesivamente de que los colores elegidos te conviertan en e iniciador y Guru de alguna secta de seguidores de Mondrian, es pasear sin rumbo fijo excepto el que te dictan los carteles anunciadores de mil y una maravillas culinarias en formato de cortometraje.
Dominguear es una cierta tristeza, es un réquiem de 24 horas por un fin de semana nunca suficientemente utilizado, nunca suficientemente reído ,ni disfrutado, es un largo y lento morir a la espera de otra semana que,por mucho que nos pongamos,tampoco cambiara nuestra vida.
Dominguead, Dominguead, malditos.














